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La Mota de los Judíos en Castrillo (Burgos). Recuperación de la riqueza patrimonial de una comunidad hispano judía en la Castilla Medieval

La Mota de los Judíos in Castrillo (Burgos). The Recovery of the Rich Heritage of a Hispano-Jewish Community in Medieval Castile

Ángel L.Palomino Lázaro | Ines Mª Centeno Cea
Maria Negredo García | Manuel Moratinos García

angelpalomino@patrimoniointeligente.com | imc2.arqueologia@gmail.com
marianegredo@patrimoniointeligente.com | manutinos@gmail.com

Arqueólogo. Patrimonio Inteligente S.L. | Arqueóloga
Arqueóloga. Patrimonio Inteligente S.L. | Arqueólogo

El pueblo de Castrillo se localiza a 48 km al oeste de la ciudad de Burgos, situándose en el sector septentrional de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (España). Se trata de una pequeña localidad de apenas 50 habitantes, bien conocida en los medios de comunicación a partir de la iniciativa tomada en el año 2014 por su alcalde, Lorenzo Rodríguez, de promover, a través de un plebiscito popular, el cambio del nombre Castrillo Matajudíos por el de Castrillo Mota de Judíos que, como veremos, responde más a la realidad histórica del lugar.

El nuevo nombre hace referencia efectivamente a una mota o pequeño teso que domina el extenso fondo de valle del río Odra/Odrilla, afluente del Pisuerga por su margen izquierda, y que se levanta a apenas 300 m al sur del actual caserío de Castrillo (figura 1). La superficie de esta mota albergó una importante judería entre los siglos XI y XIV, que está siendo rastreada tanto por las referencias documentales como por la arqueología. Esta judería está igualmente vinculada con el origen de la actual localidad de Castrillo, generada a partir del establecimiento de los propios conversos que dieron continuidad, ya bajo el credo católico, a esa comunidad judía primigenia. En las fuentes documentales medievales este lugar será conocido como Castil de Judios o Castriello/Castrillo de Judios, constatándose el cambio de nombre por Castrillo Matajudios únicamente a partir de mediados del s. XVI, modificación que muy posiblemente debe entenderse en el ambiente de intolerancia y persecución fomentado por el Concilio de Trento.

Figura 1. Panorámica general de La Mota desde el Este.

Amparado en esta importante riqueza cultural y patrimonial, se ha puesto en marcha un ambicioso plan de recuperación de la memoria judía de este pueblo a través de un proyecto de investigación histórica y arqueológica en el yacimiento de La Mota, complementado por un ambicioso programa de difusión social a varios niveles. Dentro de esta necesaria labor de divulgación se llevará a cabo la instalación en la localidad de un centro dedicado a la recuperación e interpretación de la memoria judía. Este centro pretende dar a conocer, tanto al pueblo de Castrillo en particular como a la sociedad en general, la riqueza patrimonial del yacimiento arqueológico, integrada y entendida siempre en el contexto histórico que lo generó, con un objetivo claro de dinamización cultural y patrimonial que a buen seguro ha de redundar en el plano socioeconómico como centro de interés para todo aquellos interesados en la cultura hispano-judía. Junto a estos objetivos, y a una escala superior, el Centro de la Memoria de Castillo no renuncia a su objetivo más ambicioso: el de ser un punto de encuentro, reunión y entendimiento de una comunidad, la sefardí, dispersa por el mundo como consecuencia de su expulsión de los reinos Hispanos a partir de 1492; una comunidad que aún conserva, a pesar del paso del tiempo, algunos de los valores y signos culturales que la hicieron y la hacen portadora de una identidad propia.

Justo es señalar en este sentido que un proyecto tan ambicioso como el que nos ocupa, promovido por el propio ayuntamiento y desarrollado desde el punto de vista técnico y científico por un amplio equipo de profesionales coordinados por la empresa Patrimonio Inteligente, S.L, está siendo posible gracias al apoyo económico de la Junta de Castilla y León y la Diputación de Burgos, contando igualmente con el necesario apoyo institucional del Centro Sefarad-Israel, que está contribuyendo significativamente a su protección y promoción internacional.

Las investigaciones documentales y arqueológicas desarrolladas hasta la fecha en el teso de La Mota están permitiendo reconstruir algunos retazos de su historia. Se tiene constancia de este modo que la comunidad que habitó el cerro lo hizo a partir del año 1035, en los comienzos del reinado de Fernando I de Castilla, como consecuencia de una serie de revueltas en la villa de Castrojeriz que determinaron la clausura de su aljama y su traslado al cercano cerro de La Mota. La distancia entre ambas poblaciones, apenas 3 km, y la intervisibilidad entre ambos lugares son claras evidencias de esta profunda vinculación (figura 2). Más datos aporta la documentación escrita acerca del origen de esta aljama aún residente en Castro (el nombre que recibe Castrojeriz en la documentación medieval). Así el denominado Fuero de Castrojeriz, otorgado en el año 976 a la villa por el conde García Fernández, al margen de constituir la primera referencia documental a esta minoría en el viejo Condado de Castilla, señala en uno de sus artículos la relación de igualdad que ha de establecerse entre la minoría judía y sus convecinos cristianos. Esta circunstancia parece poner de manifiesto tanto la importancia de la aljama de Castro como el importante grado de integración que esta minoría judía había conseguido, al menos en esta villa, en los momentos finales de la Alta Edad Media.

Figura 2. Localización topográfica de La Mota y Castrojeriz (MTN 1:25000).
En esta página del mapa topográfico todavía aparece el nombre antiguo de Castrillo.

Del mantenimiento de esta comunidad judía en el La Mota hablan algunos otros textos y fundamentalmente, como veremos, los datos arqueológicos escondidos bajo su superficie. De su final, o del comienzo de su despoblamiento, habla un documento fechado en el año 1311 en el que el rey Fernando IV, en la concesión de una serie de prebendas a la Colegiata de Santa María del Manzano de Castrojeriz, señala el otorgamiento de la prestameria de los judios que agora moran o moraren de aquí en adelante y en la villa de Catroxerit, de lo que se deduce claramente el permiso decretado a esta comunidad de La Mota para volver a su lugar originario. Esta circunstancia, unida sin duda al aumento de conversiones —un fenómeno bien constatado en esos momentos—, determinará el progresivo abandono de este emplazamiento y el resurgir nuevamente de la judería de Castro hasta su definitivo abandono como consecuencia del ya mencionado Decreto de Expulsión de esta minoría religiosa del reino de Castilla en 1492.

Los datos aportados por la arqueología complementan, enriquecen y matizan en ocasiones los aportados por las fuentes documentales. Es esta, a nuestro juicio, otra de las grandes riquezas del proyecto: la oportunidad, no muy frecuente, de poder abordar el estudio de un asentamiento desde puntos de vista diferentes, complementando los recursos de dos enfoques metodológicos distintos pero con un objetivo común: la reconstrucción de un relato fidedigno sobre el devenir histórico de La Mota que alcance tanto a aspectos políticos como económicos, sociales o culturales.

La imagen que aporta la Arqueología, aunque apenas hemos empezado a “rascar” en la superficie del cerro tras tres campañas de excavación —2014, 2016 y 2017—, es la de un poblado organizado y estructurado que ha sido objeto de una clara planificación, lo que contrasta con esa precipitación e improvisación que se desprende del relato documental (fig. 3). Parecería así más plausible hablar de un proceso de ocupación dilatado y pautado en el tiempo, que muy posiblemente no estaría completado hasta momentos avanzados del siglo XI.

De esa planificación hablan perfectamente las obras de aterrazamiento detectadas en las laderas del cerro y destinadas a la creación de amplias plataformas, situadas a diferentes niveles, que cortan y explanan el terreno natural obteniendo superficies de ocupación más regulares para la disposición de estructuras.

El urbanismo, en lo que ha podido ser observado hasta el momento, se encuentra igualmente estructurado a partir de una calle empedrada que discurre por la zona media-alta de la ladera y que se ha documentado tanto en la ladera NW del cerro como en la SE, por lo que su supone podría circunvalar el teso. Se intuye igualmente la presencia de nuevos ejes viales en niveles inferiores, aunque esta dato aún no ha sido contrastado arqueológicamente.

Se rastrea asimismo una diversidad funcional en las diferentes áreas sondeadas, de tal manera que el frente noroccidental parece acoger un sector artesanal, dedicado al desarrollo de diferentes oficios —como podrían evidenciar una serie de cubetas, últimos indicios tal vez de unas tenerías—, mientras que en sector meridional parece albergar un área residencial.

Figura 3. Topografía de las áreas de intervención arqueológica en La Mota.

Es en este sector meridional dónde las excavaciones han afectado a una mayor superficie. Se han puesto al descubierto una serie de estancias —hasta 7— correspondientes a una o varias viviendas, que, a juzgar por los restos de vigas de madera, parecían tener dos alturas y que estaban delimitadas en su sector meridional por la calle a la que antes hacíamos referencia (fig. 4). Construidas con zócalos de mampostería, estas viviendas presentarían alzados de tapial, según un modelo constructivo que ha perdurado en la zona hasta fechas muy recientes. Estas estancias domésticas amortizan y aprovechan parcialmente en algún caso, otras correspondientes a un momento inmediatamente anterior, destinadas en este caso a un uso artesanal y delimitadas en su sector sur, igualmente ya, por esa misma calle empedrada. A esta fase corresponden así mismo algunos silos y un par de cubetas excavadas en el nivel geológico y revestidas de argamasa de cal que, a juzgar por la presencia de semillas de uva en el sedimento que las colmataba, debían estar destinadas al tratamiento y procesado de la uva, muy posiblemente un lagar.

En los depósitos que rellenaban todas estas estructuras, en los sedimentos destinados a nivelar la superficie sobre la que construir, en los rellenos de los hoyos o silos que albergaron en su día las reservas de grano o el los derrumbes de los muros y techumbres de viviendas y talleres, documentamos restos materiales cuyas características nos permiten no sólo aportar una cronología para las diferentes estructuras, sino también acercarnos a la realidad social, económica, cultural y religiosa o simbólica de los judíos de La Mota. Junto a algunos fragmentos de soleras de molino, que hablan de una dedicación fundamentalmente agrícola, o piezas de hierro de diferente consideración, entre los que destacan los clavos de sujeción de vigas y techumbres, abundan los conjuntos cerámicos.

Figura 4. Vista del sector SW con la calle empedrada en primer término

La cronología que aportan estos lotes cerámicos exhumados hasta la fecha que, recordemos, corresponden a una mínima parte de la superficie del cerro es de la segunda mitad del siglo XII y la totalidad del XIII, un periodo que identificamos como el de mayor esplendor del poblado. Estos conjuntos cerámicos no resultan sustancialmente diferentes del ajuar característico de cualquier asentamiento de la época en este sector castellano, englobando una amplia variedad de producciones que atienden a distintas necesidades básicas: cerámica de cocina y fuego, de almacenamiento o de mesa. La presencia de distintos tipos (cerámica de cocina de origen campurriano, cerámica de mesa engobada y esmaltada de tipo mudéjar; cerámicas grises o bruñidas, más rudimentarias tecnológicamente y más propias de momentos anteriores aunque perduran aún en el XIII) indica la inclusión de este asentamiento en los gustos estilísticos y en las redes comerciales de la Castilla de la época. Un dato de sustancial interés en este sentido es la presencia de producciones esmaltadas, siempre destinadas a los servicios de mesa y, sospechamos, a las mesas más pudientes de la judería. Contamos así con fragmentos de platos o jarritos fundamentalmente cubiertos con vidriados de tonos melados o verdosos, que constituyen los primeros de estos tipos que, salidos de alfares mudéjares, alcanzan este sector de geografía peninsular no antes del siglo XIII.

En esta amplia variedad de producciones se facturan pues todo tipo de recipientes: ollas, orzas, cántaros, jarras, jarritas, platos, tapaderas, botijas, cuencos, candiles…Un único tipo de pieza en este sentido resulta exclusivo de la tradición hebraica. Se trata de un candil múltiple o janukiá (pl. janukiot), del que se han recuperado ya varios ejemplares, vinculado a una de las festividades propias del pueblo judío como es la fiesta de las luces o Janucá (fig. 5). Son piezas de ocho o habitualmente nueve receptáculos —uno diario más otro de servicio— que iban iluminándose progresivamente cada uno de los ocho días que duraba la mencionada fiesta. Al margen de este elemento concreto, como venimos repitiendo, la realidad material hasta el momento exhumada en La Mota —tanto en lo referente a bienes muebles como a estructuras— resulta similar a la que podría documentarse en cualquier asentamiento rural del entorno.

Figura 5. Fragmentos de janukiot.

Por otra parte, los análisis arqueobotánicos y arqueozoológicos realizados también han permitido un avance importante del conocimiento de la agricultura y la dieta vegetal y carnívora de esta comunidad. En el primer caso, se constata el cultivo de varios tipos de cereales, tales como trigos desnudos, cebada vestida y centeno, especies que se adaptan bien a las condiciones ecológicas del entorno y cuya variedad sugiere un importante desarrollo de la agricultura; la presencia de cuantiosos restos de trilla pone de manifiesto un cultivo local. Muy significativas resultan, a su vez, las semillas, pepitas y granos de uvas, que con la presencia de una estructura interpretada como posible lagar ponen de manifiesto la importancia de la producción de vino. En lo que respecta al consumo cárnico, predominan netamente las cabañas domésticas, destacando ente todas ellas la caprina, seguidas por el vacuno y los ovinos. La presencia de aves de corral (gallinas y ocas) pone de manifiesto igualmente una dieta variada, mientras que la práctica ausencia de suidos y especies cinegéticas se relaciona con el seguimiento de las normas dictadas en este sentido por la religión judaica.

En definitiva el proyecto de investigación generado en torno a la judería de La Mota constituye una oportunidad excepcional para conocer la realidad de una comunidad rural judía en este sector del Reino de Castilla, contrastando para ello los abundantes datos materiales aportados por la arqueología con las referencias textuales existentes. A ello hay que sumar la importancia que un valor patrimonial de estas características puede aportar a la propia localidad, no solo a nivel económico sino también a nivel identitario, al recuperar y rehabilitar esa parte de su pasado intencionalmente ocultada durante los últimos siglos como consecuencia de procesos históricos ya resueltos. Este valor identitario y rehabilitador pretende exceder como hemos señalado, el marco de la localidad del ya denominado justamente Castrillo Mota de Judíos para adquirir un carácter internacional, que alcance a la comunidad judía en general y a la sefardí en particular, cuya historia se pretende rescatar y dar a conocer en el mencionado Centro de la Memoria Sefardí, cuyos contenidos explicarán, a través del asentamiento de La Mota, la realidad de la presencia judía en el marco de la península Ibérica a lo largo del tiempo.

1.Bibliografía complementaria

Cadiñanos, I. (2011), Judíos y mudéjares en la provincia de Burgos. Vitoria.

Carrete, C. (1976), “El Repartimiento de Huete de 1290”, en Sefarad. Año XXXVI, fasc. I, pp. 121-140

Centeno, I., Negredo, Mª, Moratinos, M. y Palomino, A.L. (2013), “El Castillo de Castrojeriz (Burgos). Producciones cerámicas de los siglos XIV-XVII. Evolución temporal, influencias y vías comerciales”, en I Congreso Internacional de cerámica. Cádiz 2010.

Huidobro, L. (1947), “La judería de Castrojeriz”, en Sefarad. Año VII, fasc. I, pp. 137-145

Martínez, G. (2010), Los fueros de Castrogeriz. Burgos.

Mitre, E. (1994), Los judíos de Castilla en tiempos de Enrique III. El pogrom de 1391. Zaragoza

Negredo,, M., Palomino, A.L., Moratinos, M. y Centeno, I. (2018), “La Mota de los judíos de Castrillo. Investigación arqueológica de una comunidad rural sefardí en la Corona de Castilla”. Congreso Nacional de Arqueología Profesional. Zaragoza 2017, pp. 147-155

Palomino, A.L., Negredo, M., Moratinos, M. y Centeno, I (2018), “Arqueología sefardí en Castilla y león: intervención en el yacimiento de La Mota en Castrillo Mota de Judíos (Burgos)”, en N. Hernández, J. Larrazabal, R. Portelo (coords) Investigaciones Arqueológicas en el Valle del Duero: del Paleolítico a la Edad Media, nº 6, pp.631-656

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