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Criterio lexicográfico e información enciclopédica en el glosario léxico del Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía de José Benoliel*

Lexicographical Criteria and Encyclopaedic Information in the Glossary of the Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía, by José Benoliel

Elisabeth Fernández Martín

elisabethfm@ual.es

Universidad de Almería

ORCID: 0000-0003-2109-4723

Recibido: 21-5-2020 | Aceptado: 21-10-2020

http://dx.doi.org/10.30827/meahhebreo.V69i0.1050

Resumen

La obra Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía (1926-1952), de José Benoliel, contiene, en su parte final, un glosario de casi un centenar de páginas donde se recogen multitud de voces procedentes mayoritariamente de los fondos romance, hebreo y árabe. Dicho glosario no se trata de un mero repertorio de equivalencias léxicas entre la haquitía y el español, sino que contiene información complementaria sobre los usos y valores de determinadas voces, datos culturales y expresiones fraseológicas. El presente trabajo tiene por objeto precisar el criterio lexicográfico seguido por el autor, determinar sus estrategias de definición léxica y analizar ese caudal de información complementaria y, en ciertos casos, enciclopédica.

Palabras clave: judeoespañol; haquitía; lexicografía sefardí; glosario; Benoliel.

Abstract

The book Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía (1926-1952) by José Benoliel includes, in its final section, a glossary formed by almost a hundred pages that contains many words from The Romanace, Hebrew and Arabic heritage. This glossary is not merely a simply repertoire of lexical equivalences between Haketia and Spanish, but also includes complementary information about the uses and values of some words, cultural data and phraseological expressions. papel specifies the lexicographical criteria followed by the author in order to determine his lexical definition strategies and analyze this complementary and encyclopaedic information.

Keywords: Judeo-Spanish; Haketia; Sephardic lexicography; glossary; Benoliel.

* Este estudio se enmarca dentro de las labores del Proyecto de Investigación «Sefarad, siglo XXI (2017-2020): Edición y estudio filológico de textos sefardíes» del Plan Nacional I+D+I (ref. FFI2016-74864-P) financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (España).

cómo citar este trabajo | how to cite this paper

Fernández Martín, E. (2020), Criterio lexicográfico e información enciclopédica en el glosario léxico del Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía de José Benoliel. Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos. Sección Hebreo, 69: 31-61. doi: 10.30827/meahhebreo.V69i0.1050

1. Introducción: José Benoliel y el Dialecto judeo-hispano-marroquí o haquitía

El Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía (1926-1952) puede ser considerado el primer gran estudio de conjunto acerca de la variedad lingüística del judeoespañol hablado en Marruecos, Ceuta y Melilla 1. La obra fue escrita por el sefardí José Benoliel (1857-1937), hombre culto y polifacético que, además de escritor, fue también profesor, inventor, traductor y políglota (hablaba hebreo, árabe, español, portugués y francés). Benoliel llegó a ser una de las personalidades más importantes de la sociedad judía marroquí del siglo xx —no en vano fue presidente de la comunidad judía de Tánger y promovió la creación del Seminario Rabínico de la ciudad—, aunque vivió en el extranjero la mayor parte de su vida. Estudió primero en la escuela de la Alianza Israelita Universal de Tánger y se formó después en París para ser maestro. En 1881, se estableció en Lisboa, donde se dedicó a la enseñanza hasta 1921, momento en el que retornó a su ciudad natal.

Su producción escrita es de naturaleza muy diversa 2. Benoliel publicó libros de texto (Elementos de grammatica francesa [París/Lisboa, 1898], Exercícios de phraseologia [París/Lisboa, 1899]…), realizó traducciones (las Lyricas de Luís de Camõens [Lisboa, 1898], las Fabulas de Loqmán com a traducçao em portuguez e em versos hebraicos [Lisboa, 1895]…), compuso poemas (en portugués, francés y hebreo, como Vasco da Gama: poemeto [Lisboa, 1898]) y escribió cuentos infantiles y obras teatrales —que permanecen aún sin editar— (Las Aventuras de Joselito, Teodora y Dorotea, Juegos florales en Casablanca y Les Touristes à Tanger, entre otras), así como formuló el estudio crítico Episodio do gigante Adamastor: luisiadas, canto V, Est. XXXVII-LXX [Lisboa, 1898] y preparó dos diccionarios de francés-portugués. Como intelectual que era, formó parte de numerosas sociedades e instituciones internacionales: la Academia de Ciencias de Portugal, el Instituto de Coimbra, la Sociedad de Geografía de Lisboa, la Real Academia Española de Historia, la Academia de Montreal, etc.

Ramón Menéndez Pidal entabló amistad con él y mantuvo una interesante colaboración escrita. De hecho, Benoliel fue el primero en ayudarlo a recopilar el romancero sefardí 3, como queda expuesto en la introducción del Romancero Judeo-Español del Archivo Menéndez Pidal, donde se describen algunos detalles de la figura de este sabio tangerino (Pimienta, 2008):

En el año 1904, don Ramón consigue, en su correspondencia con las varias comunidades sefardíes, el mayor de sus aciertos. Establece contacto con el señor José Benoliel de Tánger y Lisboa. El cultísimo Benoliel, buen conocedor de las lenguas española, portuguesa, francesa, árabe y hebrea, había de ser una persona enormemente creativa y dinámica. Poseedor de fina sensibilidad y amplia cultura literarias, así como de gran curiosidad intelectual y entusiasmo por la cultura sefardí, Benoliel resultó ser un colaborador ideal en la empresa pidaliana de documentar el romancero judeo-marroquí.

Menéndez Pidal animó a su vez a Benoliel a escribir un estudio sobre la haquitía de Marruecos, el Dialecto judeo-hispano-marroquí o haquitía, que apareció inicialmente en el Boletín de la Real Academia Española (BRAE) durante la primera etapa como director de Menéndez Pidal. El trabajo, en el cual se insertaron también textos de naturaleza oral, se publicó en diferentes fascículos a lo largo de los años 1926, 1927, 1928 y 1952, parte esta última que vio la luz de manera póstuma, tras la Guerra Civil y una vez Menéndez Pidal hubo regresado a la dirección de la revista. Dichas entregas fueron unificadas en un único libro en 1977, reproducido bajo el patrocinio de Rafael Benazeraf. Esta última edición es la que se ha manejado para el presente estudio 4.La obra emerge en un contexto de florecimiento de los estudios dialectales en español, pero su redacción y configuración tiene una perspectiva más ambiciosa: la de intentar recoger la haquitía antes de que terminara desapareciendo u olvidándose. Benoliel era muy consciente del estado en el que se encontraba su vernáculo y así lo manifiesta en las primeras páginas del texto: «a no ser que cuando menos se piense aparezca algún «chauvin» que con brío y talento haga por la Hakitía lo que los Aschkenazin han hecho por el Ydish, puede preverse, como relativamente próximo, el momento de su completa extinción» (1977: 6-7).

En el Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía, Benoliel realiza un trabajo de recopilación y remembranza de esta variedad lingüística, pues, aunque lo redacta ya en Tánger, lo hace partiendo de sus propios recuerdos. Como él mismo afirma, trata de «reunir y coordinar los elementos necesarios a mi estudio, sin más recurso que mi memoria, embotada y ofuscada por más de cincuenta años de residencia en países donde ni se habla español ni de nombre es conocida la Hakitía» (1977: 96). Estos hechos lo llevaron a configurar una obra que, aunque arranca del método gramatical, excede cualquier trabajo de tipo descriptivo y acaba transformándose en un estudio que, como considera Mancheva (2015: 101), representa «una auténtica enciclopedia sobre la modalidad lingüística y los usos y costumbres de los sefardíes establecidos en Marruecos». Dentro de esta enciclopedia, su Glosario es sin duda una pieza clave.

La estructura que sigue el Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía es la siguiente:

1. En el primer capítulo (pp. 3-8), se aborda la propia etimología de la voz haquitía, se presenta el origen y causas de su mantenimiento, así como se describe su naturaleza y los elementos que la componen.

2. A partir del segundo capítulo y hasta el séptimo, Benoliel sistematiza sus características lingüísticas y las reglas de construcción gramatical. Comienza por el sistema fonético-fonológico, la entonación y pronunciación (pp. 8-35); añade después (pp. 36-93) el funcionamiento del sistema verbal (con detalle de los paradigmas, los verbos auxiliares, los cambios de conjugación acaecidos en la haquitía con respecto al español, la conjugación de algunos verbos irregulares, la formación de las construcciones perifrásticas y de los verbos formados por raíces árabes o hebreas), así como la configuración de los sustantivos (nombres propios, apelativos, compuestos; uso de aumentativos y diminutivos; construcción del género y el plural de los sustantivos de base hispánica, hebrea y árabe), adjetivos (grados de comparación, usos metafóricos y listados de adjetivos hispánicos, árabes y hebreos), pronombres y artículos (personales, posesivos, demostrativos, relativos e interrogativos, indefinidos, numerales cardinales, ordinales, fraccionarios, múltiplos y colectivos); y finaliza este apartado con una breve presentación de las partículas (pp. 93-96), esto es, los adverbios, preposiciones, conjunciones e interjecciones.

3. En la siguiente sección, los capítulos del 8 al 12, se incluye una buena colección de baldiciones (‘maldiciones’), bendiciones, juramentos, frases exclamativas, refranes y frases usuales (pp. 96-150).

4. El último capítulo, el 13, se destina a la recopilación de 21 romances y coplas de tradición oral (pp. 151-167).

5. Para finalizar, se inserta el glosario léxico, que ocupa las páginas 168 a 267.

2. El glosario

El glosario de Benoliel es el primer y mayor exponente de la lexicografía sefardí norteafricana 5. Aunque a simple vista pueda parecer una sencilla y breve obra de enfoque diferencial, no se trata en su desarrollo final de un mero repertorio de equivalencias léxicas entre la haquitía y el español. Su autor incorpora abundante información complementaria sobre los usos y valores de determinadas voces, expresiones fraseológicas usuales e, incluso, contenido de tipo cultural, aspectos todos ellos que hacen de este inventario léxico una obra de mayor calado. El propio Benoliel (1977: 96) es consciente de que incluye más datos de lo esperable y que, en ocasiones, estos son accesorios:

[…] a veces, me haya demasiadamente alargado, acerca de algunos vocablos o locuciones, en consideraciones accesorias que, para la estética de la obra, sino para la comodidad del lector, hubiesen tal vez mejor podido figurar, como notas, en un apéndice final o en bajo de las respectivas páginas.

En los siguientes apartados, se puede ver cómo se dispone toda esta información en la obra (especialmente, el contenido semántico, enciclopédico y expresivo), merced al análisis de la macroestructura (2.1.) y microestructura (2.2.) del glosario léxico.

2.1 Características y configuración: macroestructura

El glosario está formado por más de 4500 entradas (4539 s. e. u o.), que siguen una ordenación semasiológica en caracteres latinos. No obstante, a nivel interno, se podría decir que el glosario parece responder a una ordenación fonemática, pues separa en apartados distintos los diferentes valores fonológicos que representan algunas letras. Así, si se va a consultar, por ejemplo, una palabra que comienza por «g», aparecen en primer término —representadas con una g—, las entradas de las voces que empiezan por el fonema oclusivo (linguo)velar sonoro (por orden: ga, go, gu, gue, gui) y, a continuación, en otro apartado —representadas con una g—, se presentan aquellas que proceden de la gáin árabe (consonante velar fricativa sonora) y se pronuncian como «la r parisiense» (1977: 14). Lo mismo sucede con las voces que comienzan por fonemas que existen en hebreo o francés.

Benoliel no da indicaciones de cómo ha realizado la selección de la nómina léxica ni define sus mecanismos de lematización y marcación. Mancheva (2015: 102) considera que el autor recoge en el glosario «las voces cuya comprensión podría suponer una dificultad para el curioso lector» de la obra. Un lector español que, sin duda, no estaría familiarizado ni con la lengua hebrea ni con la religión o las costumbres judías, de ahí que Benoliel viera necesario explicar —a veces mediante glosas parentésicas, recurso este muy frecuente en la lexicografía sefardí— algunas voces con la lengua hebrea o las festividades judías, como, por ejemplo, ocurre con bet («heb. segunda letra del alfabeto hebreo») y pérek («heb. El Pérek o Pirké o Tratado de Principios, es un pequeño tratado de sentencias morales que hace parte de la Mixná y cuyos seis capítulos son sucesivamente leídos en los seis sábados que median estre [sic] el Pesa (pascua) y el Xabuòot (Pentecostés)»).

En cuanto al origen lingüístico, los lemas proceden, en su mayor parte, del fondo hispánico (1a) —sin olvidar la base leonesa o aragonesa que puedan tener ciertos vocablos, aspecto este que ya ha sido abordado anteriormente en judeoespañol (cfr. Quintana 2005, 2009)— y las lenguas hebrea (1b) y árabe (1c). También puede tratarse de creaciones propias de la haquitía, hechas a partir de alguna de estas lenguas (1d) o ser de naturaleza onomatopéyica (1e). En el lemario, aparecen, además, vocablos tomados del inglés (1f), francés (1g y 1h), portugués (1i) y algún caso puntual de posible influjo italiano (1j).

(1)

a.quexido –quejido.

b.gaon –heb. ilustre; título que se da a algunos sabios hebreos célebres.

c.qadí –ár. cadí, juez.

d.redondera –circunferencia.

e.baàyo –onomatopeya derivada de baà, voz del camello, de que se usa para designar y ridiculizar algún cretino que no sabe lo que dice.

f.pepermel –(pepper-mint) pastillas de menta.

g.taqnear –aunque la q suena como la qof árabe 6, sospecho esta palabra de ser derivada de taquiner (francés) [‘fastidiar, gastar bromas’], cuyo significado y letras radicales son idénticos.

h.pitinambú –(francés, topinambour) patatas de Jerusalem.

i.sorda –gachas de pan (açorda 7, en portugués).

j. –conjunción muy usada hasta hoy, equivalente al ma italiano, o al mas español, significando pero, en cuanto a, aun menos, mucho menos, cuanto más […].

De todos estos conjuntos léxicos, los arabismos han sido los que se han estudiado en profundidad (cfr. El-Madkouri Maataou, 2004) 8. En buena medida, se trata de voces que pertenecen sobre todo al árabe marroquí e, incluso, a alguna de las variedades de tipo sedentario del norte de Marruecos, a juzgar por los rasgos que manifiestan ciertos términos o expresiones. Muchas de estas voces árabes casi no presentan cambios en su formulación lingüística —se puede decir que son prácticamente voces transliteradas al alfabeto latino—, aunque sí mantienen cierto grado de hispanización en su derivación léxica. Ejemplos de ello son el verbo qaddear (2a), formado por el elemento árabe qadd, al que se añade la terminación -ear, muy productiva en español para la creación de nuevos verbos —piénsese por ejemplo en chatear, mensajear, wasapear, etc.—; o el caso de atauilar en (2b), construido a partir de la raíz t*awīl, t*uīl, junto a una a protética y la terminación propia de los verbos de la primera conjugación del español (-ar).

(2)

a.qaddear –r. ár. hacer con que una cosa dada sea suficiente para su destinación sin faltar ni sobrar: aquí tienes tres yardas de paño, qaddeate con ellas para hazer la ropita que te pidí; ¿Qué tal? –Qaddeando con lo que el Dió mos manda.

b.atauilar –poner en orden (de táuil, ar.)

Con los hebraísmos suele haber incluso menos modificaciones (3a); de hecho, se atestiguan lemas que incluyen las desinencias de plural del hebreo, como se puede ver en el ejemplo de goyím (3b), plural de goy (3c):

(3)

a.laisán –heb. malsín, el que tiene la lengua; esta palabra, como también malsín, viene de lason, lengua, y del verbo lasán hacer uso de la lengua. V. malsín. 9

b.goyím –naciones, pueblos gentiles.

c.goy, goyá –gentil, el que no es israelita.

En lo que respecta a los lemas de entronque hispánico, su variedad es notoria e interesante. Se recogen desde voces castizas del judeoespañol, como cobdisia, piadad (4a y 4b); hasta palabras caídas en desuso, como chapa —para referirse a una moneda antigua— (4c); e, incluso, creaciones propias, por ejemplo, aqueyar o ferazmal (4d y 4e). La evolución sufrida por algunas de estas palabras es muy compleja y puede afectar a distintos niveles lingüísticos, como sucede con este último caso, donde el sintagma fera (fuera) de mal acaba lexicalizándose en ferazmal como resultado de distintos procesos de evolución fónica y morfológica 10.

(4)

a.cobdisia –codicia.

b.piadad –piedad.

c.chapa –dábase este nombre a la moneda de cobre de dos flús; hoy se dice: una perra gorda.

d.aqueyar –aquellar, esto es, hacer aquello, una cosa cualquiera; menearse; tratar de algo. […]

e.ferazmal –fuera de mal; (fuera o libre sea de mal), expresión que se antepone a un nombre propio de persona, en prueba de cariño, o como oración en su favor: Ferazmal Abraham, ferazmal Miriam. […]

Múltiples y variados son también los cambios de tipo semántico (creación de nuevas acepciones por ampliación o restricción semántica, eufemismos, etc.), según se manifiesta en los ejemplos (5a), (5b) y (5c): arrescobdarse (en español, recodarse ‘recostarse o descansar sobre el codo’) se especializa en el descanso que se hace sobre el codo izquierdo; hondón pasa de significar ‘el fondo de una cosa (como el fondo de una botella)’ a referirse al ‘trasero, nalgas’; mientras que retama se recategoriza como adjetivo y se convierte en un equivalente de amargo —probablemente a partir de la expresión amargo como la retama, bien conocida en español—. Las causas que motivan estos cambios son de diferente naturaleza (lingüísticas, sociales, psicológicas e, incluso, históricas). Algunos de estos cambios se producen por la convivencia cultural con la población árabe, lo que origina diferentes necesidades léxicas y la creación de nuevas acepciones en la haquitía, tal y como apuntó ya Mancheva (2015: 112) para los casos de moro (‘violento’), morito (‘terco, cabezudo, testarudo’) y sobredicho (‘con esta palabra se designa la persona que está presente, algún moro, por ejemplo, para que no entienda que se habla de él’), a los que también se podría añadir la expresión hacerse un moro (‘ponerse furioso’, s. v. hazer) que aparece en (5d). Otros, sin embargo, son creaciones burlescas (5e) y metáforas eufemísticas que se emplean para denominar nuevas realidades (5f) o evitar cualquier tipo de susceptibilidad, como ocurre en el caso de dessiplo, a (5g).

(5)

a.arrescobdarse –reclinarse sobre el codo izquierdo. Es la postura reglamentaria para comer los «bocados» (V. esta palabra) de las dos primeras noches de Pesah (pascua).

b.hondón – […] –trasero, nalgas.

c.retama –sinónimo y aumentativo de amargo: –¿Qué tal está ese café?
– Retama, o amargo retama.

d.hazer – […] hacerse un león, un tigre, un moro; ponerse furioso […]

e.pudre –burles. padre.

f.kissé-hakkabód –heb. silla de respeto, llámase así el retrete.

g.dessiplo, a –criado o criada hebreos; se les da este calificativo de discípulos para no herir su susceptibilidad con el de criado.

Por lo que se refiere a la lematización del glosario, no solo se registran unidades léxicas y gramaticales plenas, sino partículas (6a), lemas compuestos (6b), locuciones (6c) y todo tipo de expresiones pluriverbales (6d), aunque sin una sistematicidad clara, puesto que a veces aparecen solo los elementos que forman parte de estas construcciones en lugar de presentarse la expresión completa, como se ve en el caso de añires (6e). También es posible encontrar en el definiendum unidades léxicas flexionadas en plural, por ejemplo, el adjetivo achuchados (6f) —que procede de un participio—y el sustantivo atuendos (6g); así como formas plurales que se acompañan del sustantivo correspondiente en singular, configurando un lema doble o ampliado (6h). Tampoco hay uniformidad en cuanto a la marcación de género, ya que en unas ocasiones aparece el femenino de los sustantivos (6i) y adjetivos (6j) de dos terminaciones, pero falta en otras, como en ferido (6k). En los verbos, lo habitual es que solo se presente el infinitivo, si bien se localizan algunos ejemplos conjugados, como dale (6l) y dirás (6m), aunque se trata realmente de formas lexicalizadas. En otros casos, los lemas son formas aumentativas (6n) y diminutivas (6o y 6p) de sustantivos que no siempre se localizan a su vez glosados en el lemario, tal y como ocurre con grisa (6q), diminutivo del que no se ha lematizado la forma de origen. Y hay, por último, unos pocos ejemplos de nombres propios de persona (6r), personaje mitológico (6s), topónimos (6t), hipocorísticos o «apodos» (6u).

(6)

a.umà –partícula ár. en cuanto a, tocante a.

b.éres-israel –la tierra de Israel.

c.achocado de dinero –riquísimo; atestado de dinero. […]

d.dixo y mixo –habladurías, charlas, chismes. Es curiosa la manera porque se formó esta expresión, como lo es también el empleo que de ella se hace Cuando muchas mujeres se ponen a armar cuentos, y, para meter cizaña, a referir, cada una a su manera, lo que pretenden haber oído decir de la persona presente, suelen expresarse así: «A mi me dixo…» –«Y a mi me dixo…» –«Pero a mi me dixo», etcétera. El interesado que no quiere oír más, interrumpe diciendo: «basta ya de tanto dixo y mi-xo, haciendo rimar con dixo el mi tantas veces repetido.

e.añires –úsase en la locución años y añires, o desde años añires, para expresar una larga serie de años o una época muy reciente.

f.achuchados –se dice de muchas personas aglomeradas en una habitación donde mal caben.

g.atuendos –utensilios de cocina.

h.àalem, pl. ùulama –ár. sabio, letrado, erudito.

i.fechizzero, a –hechicero, a.

j.cocho, a –cocido.

k.ferido –herido.

l.dale –expresión lacónica con que se ordena de batir, de pegar a alguna persona, o de ponderar la mala suerte que le persigue.

m.dirás –como: largo dirás un tual, largo como un cable; blanco dirás el alabastro; como el alabastro; comer dirás un león, como un león.

n.hajones –aumentativo jocoso de haja. También se dice hajonas.

o.hakito –dim. de Isaac.

p.corselito –corsé chico.

q.grisa –ár. dim. de gersa, huerta.

r.yishak [sic] –Isaac.

s.magog –en la expresión Gog y Magog; personajes fabulosos que han de surgir en los tiempos mesiánicos.

t.alemaña –Alemania.

u.hadicón –nombre o apodo de un célebre individuo de Alcázar, a quien se atribuyen numerosas diabluras o actos de gracia y astucia, haciendo contraste con la simpleza proverbial de sus conciudadanos […].

Como ya se apuntaba al hablar de los lemas plurales, tampoco son ajenos a este glosario los casos de lemas dobles o ampliados, recurso muy utilizado en general en la lexicografía sefardí 11. Dichas ampliaciones pueden aparecer yuxtapuestas, como los ejemplos que se apuntaron para el femenino (3b) y el plural (6h), o coordinadas, en los casos donde se incorpora una variante del lema de entrada, según se ve en (7a) y (7b) —y más abajo en (14a)—.

(7)

a.BASLEAR O BESLEAR – raíz ár. fastidiar, importunar, porfiar.

b.BIXINIGATO O PIXINIGATO –margarita silvestre.

2.2. Microestructura: composición y redacción de las entradas.

Al igual que ocurre con los elementos macroestructurales del glosario, tanto la composición de los artículos lexicográficos como la redacción de los mismos son aspectos que no presentan uniformidad. Tras el definiendum, escrito en versalitas 12 y seguido de una raya o guion largo de separación, aparece la información etimológica y semántica (8a) —en la mayor parte de las entradas—, o solo la de esta última clase, como ocurre en maxcada (8b), contenido que va seguido en muchos casos de locuciones y otras expresiones pluriverbales (8c). En otras ocasiones, la información que se muestra en los artículos no se limita al plano semántico, sino que incorpora aspectos gramaticales (8d), ejemplos (8e), variantes (8f), nociones sobre el uso de una voz (8g), diverso contenido enciclopédico (8h) y las remisiones internas (8i). Veamos, a continuación, con más detalle tales aspectos de la microestructura lexicográfica.

(8)

a.lesqáár. pegote.

b.maxcadauna mascadura, cada movimiento de la boca cuando masca.

c.BARUJ-HAMMASSIL! –heb. Bendito sea el que te (o nos, etc.) escapó, salvó (de ese peligro)! Como se ve, la palabra baruj entra en varias locuciones de uso frecuente. Asi, a un niño que besa la mano a su padre o a su maestro, se le dice: baruj tihyé (bendito seas); a una niña: berujá tihyi (bendita seas); a quien se quiere favorecer: baruj umboraj (bendito y afortunado); […].

d.adoloriadop. p. de adoloriar.

e.agustar –gustar; no me agusta, no me gusta.

f.achocado de dinero –riquísimo; atestado de dinero. También se dice: achocado, achocadito de años.

g.jarabláà térm. burlesco que se emplea para hacer callar a quien importuna con preguntas acerca de todo lo que ve.

h.crinches –crenches o crenchas, que es una especie de cabellera postiza, consistiendo en dos madejas gruesas de torzal de seda negra, que sólo cubren lo alto de la frente y se colocan sobre un pañuelo de seda con que toda la cabeza está rebozada, para impedir que se vea el cabello por ser cosa prohibida a mujeres casadas.

i.ebjorV. bjor.

2.2.1. Información etimológica

De manera mayoritaria, al comienzo del artículo lexicográfico (9a-9c), aparece la marca lingüística que hace referencia a la lengua de origen del lema cuando este procede del árabe (ár./ar.) y el hebreo (heb.) —generalmente se muestra sin consignar el étimo, aunque en ocasiones este puede añadirse en un paréntesis explicativo (9d)—. Dichas marcas pueden presentarse seguidas o precedidas de las abreviaturas r. (‘raíz’) o term. (‘término’), como se encuentra en los ejemplos de (9e) a (9h). En raras ocasiones, también pueden figurar al final de la definición, entre paréntesis o sin él (9g y 9i). Para el resto de lenguas, en lugar de marcas idiomáticas, se prefiere incluir explicaciones complementarias en la redacción de las entradas, las cuales manifiestan distintos grados de formalización —aunque con frecuencia se acompañan del étimo entre paréntesis—, como se vio anteriormente en los ejemplos de (1f) a (1i).

(9)

a.chubbajaár. ampolla, tumorcillo lleno de humor.

b.amendrá? ar. ¿qué hay de nuevo? ¿qué tal? ¿cómo anduvo aquello? ¿qué me cuentas?

c.basarheb. carne.

d.dahlisár. (tomado del persa dahliz, vestíbulo), sitio sombrío.

e.sobhearr. ár. amanecer.

f.halásar. heb. flojo, bonachón, blando, sin energía.

g.alàákkar–carmín que usan las mujeres en la cara; term. ar.

h.guerbúsár. term. de desprecio para calificar el que es de color negro o casi negro.

i.ajjaui–benjuí (ar.).

En ciertas ocasiones, cuando Benoliel no está muy seguro de la procedencia lingüística del étimo, amplía esta información (10a) y dilucida a lo largo de la redacción del artículo sobre la filiación del lema con otras voces próximas (10b). Tampoco es raro que acabe poniendo por escrito las preguntas que se plantea y que finalice ofreciendo una hipótesis múltiple, basada generalmente en la semejanza fonética con otras palabras del español u otras lenguas que conoce, como el hebreo (10c).

(10)

a.sotaire –aturdido, destornillado, sin seso; –creo que viene de soté, hebreo, o de zote, español.

b.jaramajo –borujo, orujo, heces, borras o sedimentos de diversas materias, después de separada la parte esencial. Creo que estos cuatro últimos vocablos [jarabujear, jarabujínas, jarabujo y jaramajo] tienen parentesco con el español jaramugo y los portugueses caramujo y garatujas.

c.hargayo –persona alta y orgullosa. ¿Vendrá esta palabra de har-gaon o har-gueut (heb.) monte soberbio, o simplemente de urogallo? O ¿no será de composición hakítica, a imitación de baàayo, boòoyo, caàayo, etc.?

2.2.2. Información gramatical y ejemplos

En muchas otras entradas, lo que aparece al comienzo del definiens es el contenido gramatical. Aunque no se incluyen marcas gramaticales para los sustantivos 13, adjetivos o verbos, sí se emplean para otro tipo de palabras (11a-11d): adv. (adverbio), interj. (interjección), onom. (onomatopeya) y p. p. (participio pasado); así como para referirse a otros elementos morfológicos (11e-11j): fem. (femenino), pl. (plural), sing. (singular); der. (derivado), dim. (diminutivo), exprs./expres. (expresión) y part. (partícula).

(11)

a.uájjaár. adv. de afirmación, sí, muy bien.

b.uf! –interj. de disgusto causado por el mal olor.

c.hanhnearonom. toser fingidamente, para llamar la atención o para dar a entender que no es creíble lo que se dice.

d.encorvadop. p. de encorvarse.

e.guera o guiyyóret –heb. fem. de guer.

f.fluspl. de fels.

g.kohénsing. de kohaním.

h.fimias –(der. de fimbrias) las franjas del sisit.

i.goyitodim. de goy.

j.modre –en la exprs. por modre (por amor de), por causa de.

k.yapart. ár. generalmente exclamativa: ya kebdi, oh! querido mío!...

Si bien la marca no es el único contenido de índole gramatical que se incluye en el glosario, pues en el desarrollo de los artículos también se anotan cuestiones de esta naturaleza: el femenino (12a), el plural de algunos sustantivos (12b) o cualquier otro tipo de información que pueda interesar para la comprensión de una voz. Lo esperable es que esta información se refiera a la formulación de la haquitía, pero no es de extrañar que algunas explicaciones conciernan más a las lenguas hebrea y árabe que a dicha variedad del judeoespañol. Véanse, por ejemplo, los casos de lalear (12c) y malsín (12d).

(12)

a.jayár. hermano mio; jajay! interj. te ruego, hermano, por favor!; como quieras, a jay, como quieras, oh hermano; – en el fem. ajoti, oh hermana mía; –ajjay, v. e. p.

b.bahur –heb. soltero; el pl. es baḥurim.

c.lalear –ir de un lado a otro. No sería extraño que esta palabra viniese de lado, con significado algo diferente de ladear, pues que la hakitia suele frecuentes veces hacer dos verbos de una sola raíz, para especificar mejor sus aplicaciones. Así harbear y jarbear; halasa y jalasa; harmear y jarmear. En este caso, lalear sería formado sobre el tipo babear; gargrear, fafear, sarsrear, qarqrear, etc. […].

d.malsín –heb. malsin, maldiciente (Es el gerundio del hifiil del verbo laxan).

De entre esta información complementaria, es necesario destacar la presencia de ejemplos, bien formas conjugadas del paradigma de ciertos verbos, como se puede ver en (13a), bien oraciones en las que se emplea la voz lematizada (13b) —rara vez introducidas por la abreviatura v. g. (13c)—.

(13)

a.agustar –gustar; no me agusta, no me gusta.

b.meritó –mérito, pero poco usado: ¿qué meritó tiene eso? Hablando de personas: un hombre de meresimiento.

c.encarbonado –expresión usada en las maldiciones directas o indirectas; v. g., ¡encarbonado lo vivas! ¿andé se fé el encarbonado? […].

2.2.3. Variantes y remisiones internas

Prueba del alto grado de polimorfismo característico del judeoespañol son las innumerables variantes que conviven unas junto a otras sin que exista una solución hegemónica entre ellas. La disposición y redacción en el glosario exige, sin embargo, una cierta preponderancia de unas formas lingüísticas frente a otras, pero su desorganizada y variopinta presentación indica que no existía un planteamiento general previo sobre cómo disponerlas en la obra. El resultado es que figuran libremente en cualquier parte de los artículos: como lema de entrada equivalente (14a), justo antes de la definición de la forma que se haya elegido como canónica (14b), al final de esta (14c) o con una entrada propia en la que se coloca una remisión. Salvo en este último caso, el resto de formaciones alternativas no cuentan con entradas independientes.

(14)

a.àajuza o àaguza ár. mujer vieja.

b.galima –o mejor dicho GANIMA –provecho, ocasión propicia: botín.

c.bibdo –viudo. También se dice beyudo, beyuda.

Las remisiones internas a variantes se presentan mediante la abreviatura v./V. seguida de la palabra tomada como base 14, como sucede en adafina (15a), que remite a dafina (15b), quizá por ser esta la forma más próxima al étimo. No obstante, llama la atención que sea adafina la solución que cuente con otras formas derivadas (15c-15e): adafinar, adafinero y adafinado; lo que demuestra que no siempre la variante dispuesta como la preferida es la más frecuente o productiva en judeoespañol. Este sistema de remisiones revela que, a pesar de que existe cierta jerarquización léxica en la obra, esta no ha sido planificada de antemano, sino que con toda seguridad ha ido surgiendo al hilo de la redacción.

(15)

a.adafina –V. dafina.

b.dafina –(compuesto de dá afena, palabras caldaicas que significan: esto hemos cocinado) –cocido, destinado al almuerzo del sábado y preparado desde la víspera, que es formado de carne, mano de vaca, huevos enteros, garbanzos, patatas, relleno de carne o de arroz –gallinas nuevas algunas veces–, y especias. […]

c.adafinar –dejar mucho tiempo al fuego un guisado para que tome el aspecto o el sabor de la adafina.

d.adafinero –olla grande de barro o de metal, destinada a la adafina.

e.adafinado –guisado muy apurado y concentrado.

Al margen de las remisiones a variantes, existen otro tipo de indicaciones que conducen a otras entradas del glosario. Se trata de las remisiones a otras palabras con las que el lema guarda alguna relación semántica, como sucede con las familias léxicas (16a), o las remisiones a voces que han sido utilizadas dentro de la definición de un lema con las que se comparte un ámbito temático o asociativo (16b y 16c). Las remisiones se marcan mediante la expresión véase (v., V., v. e. p., v. esta p., V. e. pal. y V. esta palabra).

(16)

a.vísio –(vicio) deleite, regalo. V. avisiarse.

b.arreihan –arrayán. Terminado el sábado, por la noche, después del aparecimiento de las estrellas, distribúyense, en todas las sinagogas, ramitos de arrayán a todos los fieles que van a asistir a la oración, para la ceremonia llamada habdalá. V. esta palabra.

c.habdalá –heb. oración hecha sobre el vino la noche de la salida de día santificado, para despedir la fiesta y hacer buena acogida al tiempo de trabajo. La palabra habdalá significa distinción, separación, limitación, deslinde.

Asimismo, al igual que es frecuente en los diccionarios, se ofrecen remisiones a los distintos elementos de una unidad pluriverbal, tal y como se puede ver en (17a) y (17b):

(17)

a.tikkun –heb. concierto, remedio, acomodamiento; –tikkun-hasót, oraciones de la media noche.

b.hasot –heb. V. tikkun.

Por otra parte, conviene dejar constancia de algunos casos de remisiones externas al glosario. Nos referimos a las que aluden a los proverbios y refranes contenidos en la obra (18a y 18b).

(18)

a.haggayV. prov. 13.

b.kixkix –voz con que se echa fuera a las gallinas y pollos. V. refrán núm. 14.

Por último, se dan unos cuantos ejemplos de remisiones introducidas por la expresión confróntese (cf., conf.) relativos a étimos o voces que no aparecen como tal en el glosario, principalmente por ser portuguesas —téngase en cuenta que Benoliel conocía muy bien la lengua lusa, pues había vivido buena parte de su vida en Lisboa—. Baste señalar el caso de verijas (19a), que remite a la voz portuguesa virilhas, en lugar de a la forma berijas, que sí tiene entrada en el glosario; y el ejemplo de jelláija (19b), la cual remite para su confrontación a zulaque, palabra española de significado semejante (‘Pasta hecha con estopa, cal, aceite y escorias o vidrios molidos, a propósito para tapar las juntas de los arcaduces en las cañerías de aguas y para otras obras hidráulicas’, DLE: s. p. v.), que quizá era conocida y empleada por los sefardíes norteafricanos, pero que no era considera como propia de la haquitía, de ahí que no se incluyese en el glosario.

(19)

a.verijas –ingle (cf. virilhas. port.).

b.jelláija –porquería pegajosa derramada sobre alguna cosa. (conf. con zulaque)

2.2.4. Contenido semántico y tipos de definiciones

En cuanto al contenido semántico de los artículos, es necesario detenerse en tres aspectos fundamentales: su disposición, tipos de definiciones e información contextual.

La presentación de los significados en el glosario suele seguir un criterio etimológico en el orden de las acepciones (20a), aunque este no siempre se cumple —véase, por ejemplo, el caso de caña (20b)—. Lo habitual es que aparezcan en primer término los significados más cercanos al étimo o los literales y, al final, los figurados, que pueden ir introducidos por las marcas lit. = literal (20c), fig. = figurado (20d) o por exten. = por extensión (20e). Las acepciones no se numeran, sino que aparecen a línea corrida separadas por comas, puntos y comas y, en algunos casos, rayas o guiones largos (20f):

(20)

a.azno –asno, burro, y también tonto, necio; asno d’atar, hipérbole, para agravar la estupidez de la persona aludida.

b.caña –persona alta y delgada; también se dice de una caña seca o una caña de pescar.

c.òonq –ár. (lit. pescuezo), responsabilidad personal: men òonqui, a costa mía.

d.kas –ár. vaso; fig. bebida: tener un kás en la cabeza, estar medio ébrio; le agusta el kás, gusta de la bebida; pasa la vida entre el kás y el qmar, pasa la vida entre la bebida y el juego.

e.rexxaqa –ár. percha moruna, y, por exten., el dibujo y pintura árabe que tiene el mismo carácter.

f.kixuelo –impotente; –persona o cosa de poco valor.

En cuanto a los tipos de definición, teniendo en cuenta todas las características comentadas sobre el glosario hasta este punto, es más que previsible imaginar que no se emplea un único modelo de definición, sino que Benoliel se sirvió de diferentes opciones según cada caso. La consecuencia de esta postura es el hecho de que en el glosario se presenten tanto definiciones conceptuales como funcionales (o explicativas) —referidas estas últimas al uso y valores del signo descrito—, así como definiciones híbridas. De entre todas ellas, las más frecuentes son las de equivalencia léxica, que pueden estar formadas por una (21a) o más palabras (21b):

(21)

a.limeta –botella.

b.embolicar 15 –engañar, embaucar, engatusar.

Llama la atención el hecho de encontrar en este tipo de definiciones algunas anotaciones sobre la realización fonética de los lemas (22). Esto es debido a que tanto lema como equivalente definicional son palabras homógrafas, pero no homófonas.

(22)

a.azarcon –azarcón (pronunciar la z como la francesa).

b.moho –moho, con la «h» aspirada.

Numerosas son también las definiciones perifrásticas (23), habituales en cualquier obra lexicográfica:

(23)

a.enxáuriár. Consejero de una autoridad oficial.

b.feddear –activar, ejecutar un trabajo, un negocio.

c.felqear –herir, contundir la cabeza a alguien por medio de pedradas.

Además, hay que mencionar las definiciones híbridas, que combinan los dos tipos anteriores (24):

(24)

a.adefla –adelfa, sinónimo de amargo.

b.karraim –karaitas, los que pertenecen a la secta hebrea del caraísmo; los que rechazan la ley oral o tradicional y se limitan a la ley escrita, esto es, al Antiguo Testamento.

c.rinconera –estante, o armario triangular que se coloca en el rincón o ángulo de una casa.

Tampoco faltan las definiciones por remisión (25), que van encabezadas por la fórmula acción de o ac(ción) y efecto de en el caso de los sustantivos que provienen de verbos de acción, el sintagma cualidad de para los sustantivos que emanan de adjetivos y la expresión el resultado de, usada también para definir sustantivos.

(25)

a.garqá –la acción y efecto de: [garqearse]

b.hart –ár. acción de: [hartear]

c.hozzá –ac. y efecto de: [hozzear].

d.hasidut –cualidad de hasid.

e.karteadura –el resultado de: [kartear].

Otro tipo diferente lo constituyen las definiciones funcionales o impropias, que más que definir contienen una explicación en la que se concretan aspectos que no son únicamente de naturaleza morfosintáctica, sino situacional o pragmática, donde se aclara para qué sirve, cómo se utiliza o en qué contexto se emplea una acepción o voz determinada. Los procedimientos formales utilizados para informar de dichos usos se materializan a través de las siguientes fórmulas que funcionan como marco de la definición: dábase (en); expresión que se usa; hay quien dice; más usado que; se aplica a; n. se dice de; (sólo) se dice (impropiamente) (de) (preferencia); (a veces) se usa por/para; se usa en la expresión; sólo se usa en; también se dice; también se usa (como); usado en; úsase (también) como.

Un ejemplo de estas definiciones impropias que explican usos gramaticales lo encontramos en el interrogativo ¿adó? (26a), donde se detallan las opciones morfosintácticas en las que esta forma se sustituye por otra equivalente. Numerosos son también los casos en los que se consigna el uso recíproco de un lema, como ocurre en (26b); y en algún ejemplo se registra la indicación de uso singular para expresiones con plurales fijos (26c):

(26)

a.a. ¿Adó? –adv. interrogativo, usado solamente antes de sustantivos o de pron. personales sufijos, sobrentendiéndose el v. estar: ¿adóme yo? (¿dónde estoy, yo? o antes, estoy tan fuera de mí, que no sé lo que hago); ¿adóte, tú? ¿adóle, él? ¿adó el hombre? ¿adó el dedal? Con el verbo explícito o sin interrogación, empléase ande.

b.atuniar –apolillar (raíz ar. tunia, polilla); úsase también como recíproco, y en el sentido figurado de consumir, roer, moler la paciencia.

c.malisias –(malicias) travesuras de muchachos; hazer malisias; – también se emplea en el singular.

Por otra parte, se hallan aquellas definiciones impropias que describen —de manera muy personal en algunos casos— la naturaleza neológica o castiza de una voz (27a-27b) y su alta o baja frecuencia de uso en la haquitía (27c-27f), a juicio del autor. Benoliel llega, incluso, a recoger ciertas palabras que, en su opinión, no se utilizan en esta variedad lingüística (véase el caso de mercado en 27g), pero que muy probablemente formarían parte del léxico pasivo de los hablantes de la haquitía, ya que de otro modo no se explica su inclusión en el lemario.

(27)

a.acopado –ocupado. Es palabra reciente; en hakitia pura empléase la palabra ar. mexgol.

b.medicó –médico. Se emplean estas dos palabras, así pronunciadas, cuando se quiere presumir de hablar a lo moderno; pero dutór y dutora son más usados.

c.apikorós –epicúreo; realmente, el que da alguna muestra de liberalismo en materia religiosa, el que manifiesta duda o indecisión acerca de la más insignificante aserción doctrinal. Abúsase demasiadamente de esa palabra, que entre hebreos vale tanto como hereje entre cristianos.

d.emprimer –imprimir. Esta palabra es poco conocida; la más usada es estampar.

e.haca –haca; pero poco usado.

f.hacha –hacha; pero se dice de preferencia xaqqor.

g.mercadono se usa en hakitia; es sustituído por sóco.

Ciertamente, Benoliel ofrece muchas indicaciones complementarias de naturaleza sociolingüística sobre el uso de algunas palabras, como se puede ver en los ejemplos de (28). Así, se indica si se trata de formas pertenecientes al registro infantil (esto es, tanto usadas por los niños como por los adultos al hablar con ellos) o al familiar y cariñoso; voces que tienen una valoración social prestigiosa, se usan de manera eufemística o metafórica; y otras donde se pone de manifiesto la intención comunicativa del hablante (burlesca, jocosa, hiperbólica, irónica, de enfado o impaciencia).

(28)

a.ahhátérm. infantil, designando el dolor, o cualquier enfermedad.

b.nánnavoz infantil sin significación propia, con que el uno remata la frase en que se alaba de algo que falta al otro: yo tengo una ḥaja (juguete) nánna!

c.a bentsí –Ar. oh hija mia, térm. familiar o de cariño.

d.vida largapor antifr. muerte: soñí que F. tenía vida larga (que F. se moría o se había muerto).

e.samir –heb. diamante, pero sólo se emplea metafóricamente con el valor de resistente, inquebrantable.

f.caàayo –caàarro –térm. burlesco que se usa en vez de caballo para ridiculizar un mal caballo o a una persona muy bruta.

g.míxapal. bur. con que se zahiere a la niña o mujer que llora mucho: a jlás, micha la llorona!

h.haskurritoterm. jocoso para designar un muchacho.

i.guzmá –heb. hipérbole; ampliación.

j.arsamento –algo de valor, de utilidad; o se dice irón. en sentido contrario.

k.haninitosirón. halagos, caricias fingidas.

l.sbah-lilláh –ár. (liter. la madrugada de Dios, esto es, hemos madrugado por la gracia de Dios; –se dice en tono de impaciencia cuando luego de mañana se topa con algo o alguien que molesta por cualquier motivo: Sbah-lillah! anuera áad abrí la tienda, y ya me vienes á péder que te fíe –Sbah-lillah!, con levantarse de la cama, con empezar a pelear!

m.ukuán o ukán ár. solamente; – también se usa exclamativamente: ukuan!, ¡basta!, ¡nada más!

Por último, cabe mencionar las definiciones en las que se insertan opiniones personales o deducciones del autor, como sucede en (29):

(29)

a.aqueyar –aquellar, esto es, hacer aquello, una cosa cualquiera; menearse; tratar de algo. Es el verbo activo más indefinido que se puede imaginar. Creo que es de fabricación hakítica; no lo he visto jamás en castellano; pero estoy persuadido de que merece ser adoptado por él.

b.hozmín –excremento, y todo cuanto tiene hedor. Supongo que esta palabra, como honika y otras, es un eufemismo de hakitia que, con una ligera alteración se sirvió de la palabra jasmin para designar todo lo que le es contrario en olor. La antítesis y la antífrasis son figuras muy frecuentes en hakitia.

2.2.5. Información enciclopédica y contenido cultural

Se entiende por definiciones enciclopédicas aquellas definiciones que describen la realidad —o, mejor dicho, la realidad que representan las palabras (Porto Dapena, 2002: 277)— e incluyen todos los aspectos peculiares de una noción, tanto si son relevantes para definirla como si no lo son 16. No suelen emplearse en glosarios bilingües, puesto que se trata más bien de definiciones propias de los diccionarios monolingües. Algunos casos interesantes de este tipo de descripciones ontológicas de una cosa o entidad son los siguientes (30):

(30)

a.derbuga –ár. tamboril de forma oblonga, hecho de barro cocido, y llevando en la extremidad más amplia una piel de cabra o de carnero, debajo de la cual esto es, dando para dentro del tamboril, y de lado a lado del círculo, son fijadas dos o tres cuerdas muy tiesas.

b.juari–sarao morisco, en que sólo asisten mujeres y que se realiza la víspera del casamiento. Dura toda una noche; es dirigido por una mujer de edad a quien llaman fqira, que tañe un doble tamboril con dos varetas; mientras otras compañeras tañen la derbuga y el pandero, y otras cantan o bailan. Asisten a este sarao todas las señoras y las jóvenes convidadas a la boda, las cuales, después de la cena, que consiste en el nacional alcuzcuz o después del té, proceden a la llamada grama, que es la parte más importante de los juari. Una mujer de la familia de la novia pasa a la redonda una gran bandeja, donde cada convidada deposita el presente, en dinero, paños o alhajas, que ha traído para la novia, en cuanto la que lleva la bandeja, proclama, acompañado de votos y bendiciones, el nombre de la oferente.

c.adar-veadar –adar y adar, o dos adarim, esto es, dos meses con el mismo nombre. De tres en tres años hay uno llamado embolismal, que cuenta trece lunaciones, con el fin de ajustar el año lunar al año solar, y el mes que se acrecienta es veadar.

d.jerráyas –especie de tortas de masa muy desleída y leuda, cocidas en una cazuela de barro sobre un simple anafe. Cada torta ocupa todo el fondo de la cazuela. Cuando se echa la masa, recúbrese con otra cazuela igual a la primera y vuelta boca abajo. La torta queda toda cribada de agujeros a semejanza del panal de miel. Cómese caliente con manteca fresca y miel.

e.alfiler –grande broche de oro afiligranado, semejando dos hexágonos sobrepuestos, uno mayor en bajo con una grande esmeralda rodeada de perlas, y otro más pequeño encima, con un rubí en el centro, cercado de perlas o diamantes. Llevábase prendido verticalmente en lo alto de la frente, en la raya que dividía las crinches (crenchas), especie de cabellera postiza de seda negra, o sobre el pañuelo de seda con que las mujeres casadas se cubrían la cabeza.

Dichas descripciones pueden referirse a distintos aspectos de la sociedad árabe, de la cultura y religión hebreas, así como de las costumbres propias de los sefardíes de Marruecos, de ahí el enciclopedismo de la obra. A veces se trata, sin embargo, de voces españolas que Benoliel incluye con el objetivo de aportar información cultural u otros sentidos diferentes de los que tienen en la haquitía. Téngase en cuenta que todos estos aspectos no solo aparecen en los sustantivos, sino también pueden darse en las formas verbales:

(31)

a.acubrir –disponer, unas sobre otras, varias capas de cisco y carbón, alternativamente, para que el fuego se conserve encendido un día y una noche. Esta operación, que demanda una cierta habilidad y en la que las judías son muy diestras, es necesaria para conservar caliente la comida del sábado, día en que está prohibido encender lumbre.

b.deshamezzar –quitar el hamés, todo lo que es ázimo. Muchos días antes de la Pascua hebrea, es obligación hacer una limpieza general en toda la casa, no dejando rincón ni mueble sin registrar, lavar y asear, por si hubiese algún vestigio de ázimo escondido, esto es, alguna miga de pan, algún grano de trigo, el menor polvo de harina, etc. La blanquería es lavada, todos los bolsillos son sacudidos, las paredes y los techos pintados o blanqueados, el suelo fregado repetidas veces, y así se persigue y combate y destruye el hamés, sin treguas ni descanso, hasta la víspera de Pesah, día en el cual se queman tantos pedacitos de pan cuantas son las divisiones de la casa, en demostración de que se ha hecho lo posible para destruír el hamés, y en cumplimiento del precepto: «Y que no sea visto hamés en tu morada».

c.pintar –En la celebración de un casamiento. después [sic] de leída la Ketubbá (v. e. p.). este documento. expuesto [sic] sobre una mesa o una bandeja, es pintado, esto es, cubierto de monedas de oro o de plata por los convidados. El dinero así recogido es aplicado a la beneficencia. –También se pinta a los músicos (àauuadin) y a la bailadora que, bailando al compás de lo que aquellos àauuadin tocan, se arrodilla ante cada convidado y le ofrece una taza de té de las que, en una batea de metal, lleva sobre la cabeza.

En otros lemas, se incluyen anécdotas, curiosidades (algunas de contenido lingüístico) o supersticiones tan particulares como las que se pueden leer en las siguientes definiciones (32), que son buena prueba de que, como se dice en el prólogo de la obra, las voces incluidas representan «en cierto modo un estado de civilización» (1977: I).

(32)

a.martío –martillo, y fig. molestia, incomodidad, dolor de cabeza. Sufriendo de una fuerte jaqueca, explicaba una mujer de Tánger a su médico asistente, que tenía un martio en cada sien y un xaqqor (hacha) en la cabesa. El médico, que por lo visto, no daba gran aprecio a figuras de retórica, respondió neciamente que el caso era más de la competencia del herrero que de la suya. Y tal vez lo fuese.

b.correvaite –así llaman en Larache y otras poblaciones a la escoba de barrer. Tal vez este nombre venga de la creencia popular de que una escoba arrimada a la puerta de casa contribuye para hacer irse de prisa alguna visita importuna. Esta superstición, que también existe en Portugal, debe proceder del frecuente uso que la Biblia hace del verbo barrer y a veces del substantivo escoba, para expresar la idea de expulsar, echar fuera o hacer salir alguna persona o cosa que molesta y perjudica.

c.ladino –traducción de los Textos sagrados en español antiguo. Esta traducción, que viene de los tiempos en que los Judíos habitaban en España, ha quedado consagrada e intangible. Ningún Rebbi (maestro de niños) osaría modificarla o modernizarla, y aunque, muchas veces, la versión sea tan incomprensible como el texto, con todo eso se le da la preferencia a cualquier otra interpretación. Al que haga notar alguna de las numerosas adulteraciones sufridas por esa misma versión, casi siempre trasmitida de viva voz, se le responde invariablemente: «ansi mos ambezaron», y así se conservan en nuestro ladino términos y formas que desde mucho han desaparecido del habla española, y dicciones como: santijuelas, santopiés, barbejes, murciégalo, coxcoxeantes coxcoxa, majadero (mortero, almiréz), sombaiz (engañar), mochignar (abundar), plenismo (perfecto), denunciar (declarar), deperder (arruinar), enmalecer (hacer daño), asabientar (deliberar), membrar (recordar), etc., etc.

d.picor –escozor; – tener picor en la mano derecha, es señal que se va a recibir dinero; – picor en la izquierda significa que va a haber salida de dinero; –picor en la nariz, es señal de pleito próximo, y picor en el labio superior (lo que es llamado eslam o slam) anuncia llegada de noticias o de persona ausente.

Obsérvese detenidamente el caso de correvaite (32b), donde se incluyen referencias geográficas al contexto cercano más inmediato: «así llaman en Larache y otras poblaciones a la escoba de barrer».

2.2.6. Información fraseológica

En lo que respecta al contenido fraseológico, en la redacción de las entradas se incluyen abundantes locuciones y expresiones (sobre todo exclamativas e interrogativas) —algunas de ellas también figuran como lemas, según se comentó más arriba (6d)—, como las que aparecen en los ejemplos de (33).

(33)

a.carashazer caras es adular, captar las simpatías o la benevolencia de alguien por medio de lisonjas y bajezas; significa también ser parcial por conveniencia o miedo; […] –caer la cara a alguno, humillarle; arsar la cara a alguno, defenderle y elevarle–; sacar la cara por alguno, tomar su defensa; –hacerlo para la cara de alguno, condescender en algo por atención y amor hacia alguna persona; tener una en la cara y otra en las espaldas, tener doblez; […] –¿que tiene cara que no merece dolor?, frase consagrada para decir ¿por qué estás pensativo? La respuesta, también de rigor, es: «Si no lo mereciera no lo tuviera»; […].

b.cumpler –cumplir; –cumpler con alguno, ir a la sinagoga el sábado de la primera semana, el último del primer mes y el último del primer año de luto de aquella persona; […] –cumplerle a uno lo que le queda es aumentarle sus penas, su desgracia o su ruina; se usa también con elipsis en el mismo significado: Vino Menahem y le cumplió.

A continuación, y por orden de aparición, se recoge un listado de las locuciones y otras expresiones de diverso tipo —incluidas las que aparecen en árabe o hebreo—, que se insertan en las definiciones del glosario:

a.Locuciones y otras construcciones fijas:

achocado/achocadito de años; d’afera; ponerse alheña; años y añires; desde años añires; hacer una cosa aposta; (no) hacer avío [a algo o alguien]; asno d’atar; ir de brasilete; hazer caras; cara de matador; cara de luz; cara lavada; cara de yuca; cara de pandero; cara de hartura; caer la cara a alguno; acusar la cara a alguno; sacar la cara por alguno; hacerlo para la cara de alguno; tener una en la cara y otra en las espaldas; cara de negro año; (no) tener cara de/para; poner la cara en el suelo; ver la cara de alguien; cara pintada; la cara del cesto/la alcofa/el saco; perra gorda; echar un clavo a alguien; clavo de comer; tener pan y conducho; contra más; contra menos; cortar el bonete; cortar por lo sano; cortar el pescuezo por detrás; cortarle a uno su pan; cortar las carnes; estar cortando y cuzziendo; cumpler con alguno; cumplerle a uno (lo que le queda); día del Uno; los de embaxo; d’ende; ende mal y ende negro; entiñer en el vinagre; dar un entrepechos; día d’escuchado; escuchar el ladino; a escuentra de mí/ti…; mal fadado; ir a las fadas; fera parte; a fera; querer grandezzias; dar guingas; hazer una ubita; hazerse d’arrogar; hazer bailar/saltar a alguno; hazerse bobo/el desententido; hazer el cumplimiento (del mes/del año); hazer fartazzia; hazer jostisia; hazer jartotas; hazer que hazer; hacerse [sic] un león/tigre/moro; hazer las mechas; hazer un meldado; hazer mesa; hazerlo por la cara del Dió/de alguien; hazer todo d’arrevés; hazer xabon a uno; subir a la hoja; a hondinas; malanes nuevos y no de contar; hazer malisia(s); a la man derecha; a la man izquierda; meter mechas; [meterle] mechas de a codo; hazer modos; por modre; echar en mojo; oficio de encerramiento; tener ochos; no [haber] ochos; quebradero de cabesa; hazer roró; andar en los soles; de tayes y maneras; niño de teta; dar la teta; quitar la teta; asiento de voluntad; vida amarga, negra, aperreada, preta, dezmazzalada, arrastrada, quebrada, demudada; vida de hartura, endiamantada, arregalada; ir/venir en un volo.

b.Expresiones (maldiciones, juramentos, frases exclamativas…):

¿que tiene cara que no merece dolor?; como mi/tu cara; (como) el clavo de Joha; un clavo, dirás el clavo; el Dió mos dé el pan y el conducho para comello; ¡encarbonado lo vivas!; ¿andé se fé el encarbonado?; ¿en que me/te… entró?; así le entre el àam; ¡escapado seas de mal!; velar sus fadas y de quien se las fadó; de fera vendrán que de cazza mos tirarán; fera de tu casa vaya; frochiuar y mochiuar; todo está caldo de habas; en halda del Dió se ponga; así no me haltes, así no me halte tu cara; no hazer cazza con techo; hazer lo que el Dió mandó; hazer lo que no hizo ninguno; mira que voy a hazer lo que no voy a dizer; suegra, y nuera, chicharitos de olor; tener el ojo peseta; por la pepa de su alma; tener picor en la mano (derecha/izquierda)/la nariz/el labio superior; más poquito; se quebre y se haga sal; llore su quedada!; negra fé la quedada; preta fé la ida y peor la quedada; no le quede amo!; no quede nada que de nada se llame; no quede ninguno que mandado haga al otro; no quede yo para esa hora; quedó el Dió; te entre una quitasion; (te vea) yo rico y valido; xato, mato, camizón largo.

c.Construcciones con formas en hebreo o árabe:

Allah, a bni; Allah, a bentsi; Allah, a sidi; Allah, a lalla; Allah iftsah; Allah irdá àalik; Allah irahmú; Allah irham ualdik; Allah ujlás; yallah!; sbah lillah; sobbahna àalá Allah; Allah, allah!; subhan Allah; Allah ibarek fik; un-xa-allah; ma-xa-allah; bellah elàadim; Allah ijlef; Allah istor; bismillah; sajt-allah; àalá Allah; el hamdu lillah; mem Allah; a ìibad Allah; Allah isjat àalih; Allah irebhú; dar yed Allah a alguien; uellah!; fyed Allah; el xraà d’Allah; el haq d’Allah; el dáif lil lah; una qdá d’Allah; men àand Allah; pider a òorit Allah; arbaàá somot; arbaà pinnot haòolam; arbaà immahot; [abrirse] los arubbot haxxamáim; ueno baàdá (que); Allah baàdá; keffús-bahlús; baruj tihyé; berujá tihyi; baruj umboraj; baruj dayyan haemet; baruj hu ubaruj; a baruj xemi vezijri; bátal batilár; berdear sobre alguno; desde berexit; tohu y bohu; hacer boòó a alguien; cara de atoriaq; cara de buhayyuf; cara de sorer; cara de àazzif; cara de sejiná; cara de hozmin; cara de tenicud; cara de vayiggás; cara de malaj; cara de malaj-hmmavet; cara de negro mazzal; xartearle a uno las caras; la cara de la sulla; cortar el hés; la ilaha ila Ellah; cumpler minián; cabesa del daggor; daj láx, ¿maàaraftsuxi àaláx? –hádi, ¿àlamenhadi? –hadi àalá…; noche d’Alhad; dor hammabdul; el dor de Abraham abinu; dorot rixonim; este dor; ledoré dorot; el dor del massiah/de la gueullá; Sabbat-ejà; el día de ejá; noche de ejá; meldar la ejá; entiñer en el haroset; escuchar la perassá; cara d’essém; essem elqataà; estar con frag; sinter frag; galut de Babel; galut de Edom; guayyas harras; no entrar en el guebul de otro; guerus de Castilla; guerus de España; guezdeársela a uno; hazer guijdor por alguien; guijdrearle a uno; guijdrearse uno las caras; venir en guilgul; alma en guilgul; en una gaflá; àalá-l-gaflá; a ger; mamar giar; dar a mamar giar; [hacer algo] por agnan; haulear el òolam; hazer una àaberá; hazer àajeb; hazer una àamlá; hazer àauuadin; hazer un àavon; hazer bailar/saltar/xethear a alguno; hazer un bizzuy; hazer din torá; hazer una èebrá; hazer èerub; hazer gueut; hazer hafsaká; hazer un haidús; hazer haja; hazer levayá; hazer halisá; hazer hamás; hazer hamayot; hazer hanifut; hazer hanitos; hazerse de Harán; hazer harax; hazer hashatá; hazer una hastaná; hazer hatará; hazer hazzaká; hazer herem; hazer hesbon de uno; hazer un hésed; hazer hesped; hazer un hillul hasem; hazer kabod (a alquien); hazer kal-hamirá hazer kappará; hazer kibbud ab vaem; hazer un kiddus hassem; hazer una Kusiá; hazer maàamad; hazer maàasé goyim; hazer un masal; hazer mehila; hazer la mem cerrada; hazer mismará; hazer mispeté nekamot; hazer mlagas/mlagonas; hazer nahalá; hazer neder; hazer pannar; hazer periàá; hazer pidion hannéfes; hazer keriàa: hazer pesará; hazer pirsá; hazer la rehisá; hazer el regmido de un niño; hazer un sajt-allah; hazer una savvaá; hazer sebuàá; hazer sedaká; hazer una seelá; hazer seelat-halom; hazer una seùudá; hazer sidduk-haddin; hazer taàanit; hazer tebilá; hazer tenay; hazer tenicud; hazer un tikkun; hazer uch/guayyas!; hazer vidduy; hazer xrot; hazer xinfor; hazer una xamata; hazer zenzlá; hazer una zenzlá; hazer zlála de algo; hazer uahx; hebel habalim; hebel varik; hazerle muncha hemmá; her séha; her guijdor; her uoh; her guayyas; habburá raàá; yamay al hadicón de Alcázar; no dexar ni haha ni mellaha; qadear haja; qadear una haja; dizer una haja; todo haze haja; halom tob!; hamlear el genio de alguno; hamlear a uno; no se le hankréo el pico de la oreja; qué hannáqa!; dar una harboná; haslá y ¡qué haslá esta!; ya hasrá; ya hasrá ya edduniá; tomar una hatunná; hazir hayaàar; hebrá de àaniyyim; hebrá de guemilut hasadim; hebrá de òozer dallín; hebrá de somej-nofelim; hebrá de hajnasat-orahim; hebrá de petah-tikvá; hereí con alguien/algo; arzar un hérem; haber mucho hkam; no haber hkam; hojja hamta; bet-haholim; hosej-afelá; poner hotám; estar con hráras; assemite hrex; harina hárxa; idám de aljalé; no saber ismufelloh; algún jair mos vá a venir; bexxar el jair; àalá jair te salga; jair lillah; jair d’robbi; jalfear un hijo; no le quede jder (ni jeddára); blajmil; hacer jmil; de kabod; ir kabreando; dizer kaddís; zemán kadmón/carbón*; káfer billáh; noche de kal-hamirá; tener un kás en la cabeza; agustar el kás (a alguien); pasa la vida entre el kás y el qmar; hombre kaxer; meldar con kavvaná; dizer tefillá con kavvaná; por el hay vekayyam; kelál ujlal; salir del kelál; kelál ufrát; los kelalim de algo; tomar kinián; tener mucho kóah; kofér baìikkár; [irse korbán por alguien]; así lo tenga kullahbib; kuppá de àaniyym; kuppá de guemilut hasadim; menádrek à sidi, mendarek a lálla; laqqearse con una persona; laxon-hakkódex; laxon-haráà; laxon hajamim; laxon tárgum; laxon kasdim; luuearse sobre alguno; ma’nsallek xay; ma’tsalli-xay; má-qias-aljáir; Kótel hammaàarabí; maàaser rixon; maàaser xení; Gog y Magog; malkut-arbaìim; mazzal tob!; que negro mazzal este!; tú y tu mazzal; bet-hammidràx; berit-milá; dizer/hazer un misabberaj; parese que comités moj-edbáà; trabajar en el moqáf; tener un naġoz en el cuerpo; sabbat nahamú; dirás la parida en la oqfá; suber a la peraxá; no te quede hnin ni váli; el qáà del bote; qadde uno quadde otro; qadeas haja; qadear una haja; [qadmearse] al Dió/Grande su nombre/a la alma de los ualdin; [quelearse] de (alguien); de mi/ti… qosmíya; rekbearse una cosa; ressiyyá el káhla; tener un rezq en alguna cosa; viernes de sabbát; noche de sábbát; sabbát-ejá; sabbát-nahamu; sabbát-haggadol; sabbát-zajór; sabbát-salóm; estar en safék; no [haber] safék; saliah-sibbur; saliah-misvá; la salidura de Aifto; salom àaléja/àalejém; saragüel de qandrisa; sebġá hendía; el pan de la sedaká; semen-lammaor; simmán tob; meldar el simmán; pagar sójra; som Guedaliá; salir letarbut-raàá; buxca tú por tu cabeza, y no te teklés en ninguno; volver en tesubá; tikkun-hasót; estar con uham; ukuan!; ummot hàsolám; otro vaydabber; vida emkefsá, de sarot, de yissurin, de tejir-ezmán, del blá, emàadbá; vida de melajim, de berajá, de todo el bien del òrlám, de ansí la tenga kulhabib; dar un xaut; xeddá y reddá; xerkear tàam; no xerkear; ya kebdi oh!; ya latif!; ya el medboò!; ya ueddi; ya hasrá; ya, ya; ya robbí; si le dieren el Yardén, le parecerá poquito; anque le des el Yardén no se hartará; yasár, cohaj; yom tob; yom kipur; yom purim; una zarréàa mala; el zejut de tu padre se pare contigo; el zéraà de Israel; àabodá zará; àafaí vaéfer; àain hará; ál àajbar!; ál hijo del àajbar!; en que àalá; àalá-Allah; àalá-eddraà; àalá-elġaflá; àalá-ettenkís; àalá-ġarráda; àalá-jair; àalá jatrik; àalá-sibbá; àalá-sjort-allah; àalá u aàlim; àalá-saàdi-uiyami; hazer àauuádin; sehitá de òofot; mem òonqui; bab el òors; de color de ùúdi.

Como se puede comprobar, son numerosas y muy variadas las construcciones que Benoliel incorpora en el glosario y que pueden entenderse como una aportación añadida al lemario de voces.

Hay que reconocer el esfuerzo que realiza Benoliel por intentar plasmar en sus páginas todo un universo informativo, producto de una lengua viva, que de otra manera hubiera desaparecido. Solo teniendo en cuenta este hecho, se pueden entender definiciones como las siguientes (34), en las que el tono, la intención e, incluso, lo que no se dice o finge es la base para que pueda darse la comunicación.

(34)

a.a baba –Ar. oh papa. Se dice, a veces, como interrogación ¿a baba?, en tono de escarnio a una persona cualquiera, y entonces significa: ¿qué decías tu? Otras veces, con la misma significación y el mismo tono, se traduce por: ¿A mi padre?

b.¿a-imma? –ar. (oh madre mía) se emplea interrogativamente para hacer repetir a una mujer algo que había dicho y que se finge no haber entendido.

c.quedadase emplea siempre en tono sañudo: llore su quedada! –negra fé la quedada; –preta fé la ida y peor la quedada.

Ese contenido paralingüístico y sociopragmático que se encuentra al margen de lo puramente semántico no suele trasladarse a las páginas de un diccionario, sino que suele perderse para toda aquella persona ajena a la comunidad de habla que lo emplea. Su presencia en estas definiciones convierte a este glosario en una aportación importante para el conocimiento de la realidad vital de los sefardíes norteafricanos de comienzos del siglo xx.

3. Conclusiones

Tal y como se ha podido comprobar a lo largo del presente trabajo, el glosario de voces de la haquitía de José Benoliel no es un mero repertorio de equivalencias léxicas entre esta variedad y el español, ya que, por un lado, el autor recopila un lemario heterogéneo que nos permite conocer ampliamente la naturaleza lingüística de la haquitía y, por otro, incorpora gran cantidad de información de diverso tipo, relativa sobre todo al contexto de uso de determinadas voces, expresiones usuales e, incluso, contenido cultural y enciclopédico, aspectos todos ellos que hacen de este inventario léxico una obra digna de consideración dentro del panorama de la lexicografía sefardí. Asimismo, la expresividad y los particulares comentarios del autor que con frecuencia incluyen las definiciones de los lemas constituyen una aportación añadida al conocimiento de esta variedad norteafricana del judeoespañol.

Aunque la obra dista de ser un trabajo uniforme y equilibrado, la labor lexicográfica de Benoliel debe valorarse en su contexto tanto histórico-científico como personal. Por un lado, el glosario se origina en un momento de expansión de los trabajos dialectales, motivados por el florecimiento de las culturas regionales y la consecuente consolidación de la dialectología como disciplina gracias, entre otras cosas, al nacimiento de la lingüística científica a principios del siglo xx. Fue, además, el período de auge del Centro de Estudios Históricos y de las grandes empresas promovidas en su seno, como la recuperación del romancero hispánico. Como obra lexicográfica pionera que es aporta muchas cuestiones interesantes, pero también carece de la sistematicidad que pueda tener un diccionario —no en vano Benoliel la califica simplemente de glosario—.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que la obra es producto de la vejez de su autor y de su esfuerzo por recoger el habla de sus raíces, que veía desvanecerse. La lexicografía, en parte, es lo que los hablantes saben sobre su lengua y esto se manifiesta de manera muy evidente en la obra de Benoliel; de hecho, como se menciona en el prólogo a la misma, «las palabras, además del significado, formal, que traduce el diccionario, tienen un, digamos, ropaje sentimental que va tejiendo el tiempo con la emoción de los sufrimientos y también de las alegrías del pueblo» (1977: II). A buen seguro, gran parte de la riqueza informativa que manifiesta el glosario no hubiera sido posible si su autor hubiera seguido un criterio lexicográfico más restrictivo, así como si no hubiera partido de su memoria y de las nociones asociadas a cada palabra de su lengua vernácula.

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1. De naturaleza muy distinta al judeoespañol oriental, dicha variedad norteafricana es conocida comúnmente como jaquetía, haketía o haquitía –grafía esta última que es la que se muestra en las entradas del Diccionario de la lengua española (DLE, 2014)–. Se ha discutido mucho acerca de la procedencia etimológica y el modo de escribir el glotónimo. El propio Benoliel ofrece varias teorías al comienzo de su libro (1977: 3-4). Véanse también, al respecto, los estudios de Bénichou (1982), Hassán (1998: 147), El-Madkouri Maataou (2004: 4-5), Garzón Serfaty (2006) y Mancheva (2015: 106-107). Para el presente trabajo, se ha optado por respetar el criterio académico y seguir la solución propuesta actualmente en el DLE (s. v. haquitía).

2. Para un conocimiento más detenido de la vida y obra de José Benoliel, véase la semblanza realizada por Gladys Pimienta (2008), así como las páginas que le dedica Israel Garzón (2008: 415 y ss.).

3. Benoliel consideraba la literatura de transmisión oral una de las señas de identidad de los sefardíes y, especialmente, de los judíos marroquíes, ya que su producción escrita era mucho menor que la existente para el judeoespañol levantino. Esta escasez de literatura escrita lo llevó a recopilar coplas y romances de los judíos de Tánger y Tetuán, así como de los sefardíes norteafricanos que residían en Lisboa y de las personas de su entorno cercano. De hecho, le envió más de ciento cincuenta romances y canciones a Menéndez Pidal para la publicación del romancero hispánico, como señala Díaz-Mas (2005: 247). En torno a la fructífera colaboración que mantuvieron los dos intelectuales, véase también el trabajo de Díaz-Mas (2015: 188-189).

4. No obstante, hace unos pocos años, Israel Garzón reeditó la obra en cuatro volúmenes, que fueron publicados desde 2009 a 2013 y cuyo primer tomo corresponde concretamente a la edición del glosario.

5. Hubo que esperar hasta finales del siglo xx para que se publicara otra obra lexicográfica sobre la haquitía, el Diccionario del judeoespañol de los sefardíes del norte de Marruecos (jaquetía tradicional y moderna) de Alegría Bendayán de Bendelac (1995); casi una década más tarde, Benharroch presenta el Diccionario de haquetía: Guía esencial del dialecto de los judíos del norte de Marruecos (2004); y, ya más recientemente, Bentolila (2015) ha publicado un repertorio lexicográfico con las voces de naturaleza hebrea presentes en la haquitía. Muchísimo más profusa y mejor estudiada es, sin embargo, la lexicografía del judeoespañol oriental (cfr. Bunis, 2011, 2017; Kohring, 2011; Arnold, 2012; Mancheva, 2014; entre otros).

6. Evidentemente, se refiere a la qâf árabe.

7. A su vez el étimo procede de la voz árabe ath-thorda (Novo Diccionário da Língua Portuguesa, 1913: s. v. açorda).

8. También se han realizado algunas observaciones generales sobre el léxico de origen romance (cfr. Mancheva, 2015: 108-115).

9. Cfr. ár. lisân ‘lengua’ y, especialmente en sentido figurado, ‘mala lengua’.

10. El propio Benoliel (1977: 13) explica su evolución a través de la expresión fera de mal: «La e de la preposición de cae por apócope, quedando: Fera-d-mal; la d se muda en s, o mejor dicho en z, por causa de la m, resultando, finalmente, la forma Ferazmal».

11. Sobre este asunto, véanse al respecto los trabajos de Álvarez López (2017: 22-27) y García Moreno (2017: 195; 2019: 84).

12. Aunque los lemas definidos se escriban en versalitas, algunas de sus letras (g, h, j) pueden aparecer en cursiva y minúscula, como se ha visto en los ejemplos anteriores (6n) y (6q). Según se apuntó más arriba (cfr. 2.1), estos recursos tipográficos tienen una naturaleza diacrítica, esto es, sirven para distinguir fonemas, como /ʒ/ (v. gr. paja) de /x/ (v. gr. baruj).

13. No obstante, se atestigua al menos un ejemplo de sustantivo marcado, nos referimos al nombre propio jóha: ‘n. pr. de un célebre idiota, y por comparación, el que comete alguna necedad’. Si bien se trata de un caso aislado, pues el resto de nombres propios no llevan ningún tipo de indicación; véanse, por ejemplo, lilit (‘nombre de la fabulosa mujer creada antes de Eva, y que pasa por ser la enemiga mortal de los hijos de la segunda; –lechuza’) e izzebel (‘Jesabel, mujer del rey Acab; mujer mala, ruin, cruel, infame’), entre otros.

14. Si bien es cierto que hay algunos ejemplos que siguen otra pauta: en el definiendum se presentan las dos variantes y en el definiens únicamente se indica una remisión a la que aparece en segundo lugar, que funciona, en realidad, como variante preferida y en la que es posible consultar finalmente el significado, como vemos en: «haroset o alharoset –V. e. pal.»; «alharoset –heb. masa de dátiles, preparada con especias que se come las dos primeras noches de la pascua hebrea».

15. Esta voz sigue estando viva en la parte oriental de la Península, según informa el DLE: embolicar 1. tr. Ar. y Mur. embrollar (‖ enredar).

16. Mención especial merece la redacción del artículo jat-eznáti (‘escritura de Zanati’), que llega a incluir la combinación de los 16 símbolos que la conforman, como si de una imagen se tratara.

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